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(Jesús o Cristo; Belén, h. 6 a. C. - Jerusalén, h. 30 d. C.) Predicador judío fundador de la religión cristiana, a quien sus seguidores consideran el hijo de Dios. El nombre de Cristo significa en griego «el ungido» y viene a ser un título equivalente al de Mesías.
La vida de Jesús está narrada en los Evangelios redactados por algunos de los primeros cristianos. Jesús nació en una familia pobre de Nazaret, hijo de José y de María. Aunque la civilización cristiana ha impuesto la cuenta de los años a partir del supuesto momento de su nacimiento (con el que daría comienzo el año primero de nuestra era), se sabe que en realidad nació un poco antes, pues fue en tiempos del rey Herodes, que murió en el año 4 a.C.
Fueron precisamente las persecuciones de Herodes las que llevaron a la familia, después de la circuncisión de Jesús, a refugiarse temporalmente en Egipto. El relato evangélico rodea el nacimiento de Jesús de una serie de prodigios que forman parte de la fe cristiana, como la genealogía que le hace descender del rey David, la virginidad de María, la anunciación del acontecimiento por un ángel y la adoración del recién nacido por los pastores y por unos astrónomos de Oriente. Por lo demás, la infancia de Jesucristo transcurrió con normalidad en Nazaret, donde su padre trabajaba de carpintero.
Hacia los treinta años inició Jesucristo su breve actividad pública incorporándose a las predicaciones de su primo, Juan el Bautista. Tras escuchar sus sermones, Jesús se hizo bautizar en el río Jordán, momento en que Juan le señaló como encarnación del Mesías prometido por Dios a Abraham. Juan fue pronto detenido y ejecutado por Herodes Antipas, lanzándose Jesucristo a continuar su predicación.
Se dirigió fundamentalmente a las masas populares, entre las cuales reclutó un grupo de fieles adeptos (los doce apóstoles), con los que recorrió Palestina. Predicaba una revisión de la religión judía basada en el amor al prójimo, el desprendimiento de los bienes materiales, el perdón y la esperanza de vida eterna.
Su enseñanza sencilla y poética, salpicada de parábolas y anunciando un futuro de salvación para los humildes, halló un cierto eco entre los pobres. Su popularidad se acrecentó cuando corrieron noticias sobre los milagros que le atribuían sus seguidores, considerados como prueba de los poderes sobrenaturales de Jesucristo. Esta popularidad, unida a sus acusaciones directas contra la hipocresía moral de los fariseos, acabaron por preocupar a los poderosos del momento.
Jesús fue denunciado ante el gobernador romano, Poncio Pilatos, por haberse proclamado públicamente Mesías y rey de los judíos; si lo primero era cierto, y reflejaba un conflicto de la nueva fe con las estructuras religiosas tradicionales del judaísmo, lo segundo ignoraba el hecho de que la proclamación de Jesús como rey era metafórica, refiriéndose al «reino de Dios» y sin poner en cuestión los poderes políticos constituidos.
Consciente de que se acercaba su final, Jesús celebró una última cena para despedirse de sus discípulos; luego fue apresado mientras rezaba en el Monte de los Olivos, al parecer con la colaboración de uno de ellos, llamado Judas. Comenzaba así la Pasión de Cristo, proceso que le llevaría hasta la muerte tras sufrir múltiples penalidades; con ella daba a sus discípulos un ejemplo de sacrificio en defensa de su fe, que éstos asimilarían exponiéndose al martirio durante la época de persecuciones que siguió.
Jesús fue torturado por Pilatos, quien sin embargo, prefirió dejar la suerte del reo en manos de las autoridades religiosas locales; éstas decidieron condenarle a la muerte por crucifixión. La cruz, instrumento de suplicio usual en la época, se convirtió después en símbolo básico de la religión cristiana.
Los Evangelios cuentan que Jesucristo resucitó a los tres días de su muerte y ascendió a los cielos. Judas se suicidó, arrepentido de su traición, mientras los apóstoles restantes se esparcían por el mundo mediterráneo para predicar la nueva religión; uno de ellos, Pedro, quedó al frente de la Iglesia o comunidad de los creyentes cristianos, por decisión del propio Jesucristo. Pronto se incorporarían a la predicación nuevos conversos, entre los que destacó Pablo de Tarso, que impulsó la difusión del cristianismo más allá de las fronteras del pueblo judío.
La obra de Pablo hizo que el cristianismo dejara de ser una secta judía cismática y se transformara en una religión más universal; la nueva religión se expandió hasta los confines del Imperio Romano y más tarde, desde Europa, se difundió por el resto del mundo, convirtiéndose hasta nuestros días en la religión más extendida de la humanidad (si bien se encuentra dividida en varias confesiones, como la católica romana, la ortodoxa griega y las diversas protestantes).
La idea del conocimiento masónico sobrepasa todo conocimiento humano ordinario y que es inaccesible a la gente común, con tanto poder que es capaz de cambiar el orden de las naciones y del mundo entero, pero que existe en alguna parte y que lo conoce alguien es evidente que sí, penetra la historia entera del pensamiento de la humanidad desde hace centurias. Y de acuerdo con ciertos restos del pasado, un conocimiento verdaderamente oculto a las masas y completamente diferente del nuestro formaba la esencia y el contenido del pensamiento humano en esas épocas en que, de acuerdo con otras opiniones, el hombre se diferenciaba muy poco, o no se diferenciaba absolutamente nada, de los animales. El “conocimiento oculto masónico ” es por eso llamado algunas veces simplemente “conocimiento del poder”. Pero desde luego esto no explica nada. Debe notarse, sin embargo, que todas las religiones, todos los mitos, todas las creencias, todas las leyendas heroicas populares de todos los pueblos y todos los países, están basados en el reconocimiento de la existencia, alguna vez y en algún lugar, de un conocimiento muy superior al conocimiento que nosotros poseemos o podemos poseer. Y en un grado considerable el contenido de todas las religiones y mitos consiste en formas simbólicas que representan tentativas para transmitir la idea de este conocimiento verdaderamente oculto. Por otra parte, nada demuestra tan claramente la debilidad del pensamiento o de la imaginación humanos como ideas existentes acerca del conocimiento oculto. La palabra, el concepto, la idea, la expectativa, existen, pero no en formas concretas definidas de percepciones conectadas con esta idea. Y la idea misma tiene que ser desenterrada muy frecuentemente con gran dificultad del fondo de montañas de mentiras, tanto creadas con intención como sin ella, de engaños y auto-engaños, y de intentos ingenuos de presentar en formas inteligibles tomadas de la vida ordinaria, lo que en su propia naturaleza no pueda tener parecido alguno con ellas. El trabajo de encontrar huellas de un conocimiento masónico antiguo y oculto, o aún indicios de su existencia, se asemeja al trabajo de los arqueólogos que buscan huellas de una olvidada civilización antigua, y que las encuentran enterradas bajo varios estratos de cementerios dejados por pueblos que vivieron desde entonces en ese lugar, separados posiblemente por miles de años e ignorantes uno de la existencia del otro. Pero cada vez que un investigador se encuentra con los distintos intentos de expresar el contenido del conocimiento masónico oculto, invariablemente ve la misma cosa, a saber, la asombrosa pobreza de la imaginación humana ante esta idea. Los mismos masones quedan perplejos ante la idea un conocimiento oculto dentro de la misma masonería y no accesible a todos, esto nos recuerda a los personajes en los cuentos de hadas a quienes alguna diosa, hada, genio o mago, promete darles todo el poder, con la condición de que guarden el encantamiento de ese gran poder en absoluto secreto. Y generalmente en los cuentos de hadas las gentes por azar del destino quebrantan su juramento, cayendo sobre ellos un maléfico. En algunos casos el genio o el mago ofrece un perdón especial a quienes quebrantan el juramento de guardar el secreto a cambio de algo muy apreciado por ellos , pero aún esto no sirve para nada. En todos los cuentos de hadas de todas las épocas y pueblos, los hombres se sienten perdidos irremisiblemente cuando se encuentran ante el gran poder que poseen y de lo que les gustaría hacer con ese poder. Son absolutamente incapaces de determinar como operar ese poder que han adquirido. O bien en ese momento recuerdan que lo mejor es hacer un bien por alguien, o por la humanidad, o expresan no querer ese poder porque no tienen la capacidad de saberlo utilizar adecuademente. Por ello, es necesario estar capacitados para cuando se nos otorgue ese poder que nos brinda la masonería.
El significado original del cristianismo se pierde cada vez más. El cristianismo es una fe basada en el sincretismo que ha absorbido su idea , su teología y su ética de otras religiones y de otras corrientes, pero que nunca perdió su esencia fraternal, ello le proporcionó su energía, aparte de la tarea de habilidosos pensadores como el judío Pablo de Tarso, astutos gobernantes como Constantino e inteligentes ideólogos como san Agustín. Otras religiones, como el islamismo, el judaísmo, han tenido también larga vida y profusos partidarios pero el cristianismo es la que ofrece una construcción más vasta y consistente de sus utopías.
Mahoma fue un rico mercader y guerrero, y Buda, un príncipe pero Jesucristo fue un modesto hombre de abajo, un sencillo carpintero y albañil. De ahí su poderosa atracción para sus afines. El cristianismo tuvo inicialmente gracias a la aceptación que contó entre los esclavos. La palabra iglesia quiere decir asamblea en latín. Ello está indicando el carácter colectivo de su integración. Comienza siendo una religión de humildes, de gente desprovista. A partir de ser tolerada y apoyada por Constantino, de ahí se convierte en una religión de Estado, esto la convertiría en la Religión de Sacro Imperio Romano, y de así se desplaza hacia las capas sociales más altas y favorecidas. Con gran habilidad la Iglesia Cristiana llevó a cabo sus tareas de proselitismo incorporando en sus ritos las costumbres idólatras y paganas que constituían un desafío directo a sus doctrinas iniciales.
Cristo ha significado a uno de los revolucionarios mas grandes que ha conocido la humanidad. Ha propiciado una sorprendente transformación de la sensibilidad. Si reflexionamos sobre las crueldades del circo romano -vistas con gran complacencia de los espectadores--, sin que ninguno se conmoviera por tan bárbara acción, nos percataremos que las emociones yacían en un estado de primaria incivilidad. Eso aportó la nueva religión en primera instancia: la compasión al prójimo.
El cristianismo comenzó siendo un movimiento de rebeldía contra la religión judía, de protesta contra las costumbres judías establecidas. Fue un movimiento antirreligioso para los inconformes en la forma de llevar la fe, una religión de comunitarios que compartían fraternalmente sus escasos bienes. Por ello el cuerpo de ideas de los cristianos primitivos convoca a los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados, reclama a los mansos porque ellos poseerán la tierra, llama a los perseguidos porque se les entregará un nuevo mundo.
El cristianismo desconfiaba en sus inicios de los ilustrados doctores religiosos, de la inteligencia, y se apegaba al puro comportamiento de los ingenuos, de los ignorantes de la ley y saber. Ello no impidió las herejías y los divisiones que sobrevinieron después. Sin embargo, los cristianos no invalidaron la esclavitud, en su inicio como institución, no eliminaron tampoco los juegos gladiatorios, no cambiaron la moral sexual, no erradicaron las costumbres paganas; durante siglos practicaron las normas establecidas mientras luchaban por revolucionar la vida espiritual.
El cristianismo floreció en un momento de la historia muy especial en que el pueblo lo estaba necesitando de fe, alimentó su sed de justicia, aquietó su desesperanza mostrándole el camino de una vida eterna, gozosa, que le compensaría de sus muchos males en este mundo, en un reino celestial; pero después de la muerte. Contribuyó a aliviar los padecimientos de los olvidados, las desventuras de los desdichados. Si bien el más grande descubrimiento revolucionario ocurrió muchos años después cuando librepensadores como los masones comenzaron a concebir que el paraíso podía obtenerse en esta tierra, sin esperar la muerte.
El cristianismo es una fe inquieta, fatal, que mantiene una alta tensión entre lo que es y lo que debería ser, y esa es una de las fuentes de su fuerza. Por ello el cristianismo ha sido un estímulo de imposibles utopías.
Su proceder nos proveyó de una cosmovisión que ha ayudado a mitigar la ansiedad que es el legado de todo vacío moral, y así una forma de controlar al pueblo, dándole una esperaza de bienestar, pero en el más allá. La bestialidad y el oropel dejaron de estar de moda, la sensualidad mermó su vigencia y el ascetismo y la vida sencilla consiguieron una estatura aceptable. El hombre dejó de ser un animal de apetitos sexual y de placeres terrenales, a partir del cristianismo, y se cambió en una conciencia con principios.
El hombre que agoniza en una cruz por que ambicionó cambiar el mundo, que lucha por la idea sublime de correr a los mercaderes del templo, el hombre que murió por enfrentar a los sacerdotes, alcanza el escalón superior de la raza humana, y se convierte en un Súper Hombre. Por eso la voz clara atribuida a Cristo -- epítome de la lucha social, el héroe popular y fabulación de los mitos celestes, el hombre victimado por abolir la religión del engaño -- exclama que no ha venido a meter paz sino espada, la espada de los revolucionarios que comenzaron convocando a los miserables y honrados para construir un nuevo orden en los asuntos humanos. Quizás sea gracias a Cristo que la humanidad escuchó por vez primera las palabras, hoy tan en boga: otro mundo mejor es posible, si hoy viviera Cristo, Cristo fuera masón.
A partir de la mentira del Pecado Original, el género humano quedó dividido en dos: la de los que creen en ese dogma atroz y la de los liberales los que no aceptan esa patraña, la primera trabaja para supuestamente restablecer el reinado de Dios a base de mentiras, mediante la obediencia a sus Leyes y el reconocimiento de los Derechos de Cristo y su Iglesia. La segunda trabaja por el reinado de la Razón, con ese razonamiento propio de cuestionarlo todo, y así llegar a Dios.
Llámase Cábala esotérica, la doctrina que los judíos afirman haber recibido por tradición oral desde Moisés y aún desde el principio del mundo a Adán. Se distingue una Cábala ortodoxa y una Cábala iniciática, ahí empieza realmente la masonería con una doctrina iniciática.
La cábala, que venía desde Moisés y que era la verdadera tradición judía fue ocultada al pueblo de modo que pudiera reconocer al Mesías interno; pero cayó en el olvido después de la dispersión de los judíos. Fue rescatada en el siglo X por el cabalista Maimónides en Malaga España. Este descubrimiento dio lugar a la conversión de muchos judíos. La Cábala ortodoxa, es absolutamente compatible con la masonería.
La Cábala se fue formando a la par de la ortodoxa judía, como crece la cizaña junto al trigo, y según Eliphas Levi, patriarca del ocultismo moderno, constituye el dogma de la Alta Magia. La Cábala esotérica es la Cábala iniciática y secreta , mezclada por los Rabinos con la Magia, tomadas durante el destierro en Babilonia y después de la Crucifixión, con leyendas gnósticas cristianas. Tanto los autores masones por ejemplo Pike, Mackey, como los antimasónicos, atribuyen a la Masonería una estrecha relación con la Cábala esotérica. Los masones afirman que la Masonería desciende por Adán a Caín, hijo de Eva, de Eblis, el ángel de luz masónico, o sea Metatrón de los cristianos y por lo tanto, según ellos, viene del mismo Dios, el Dios bueno, el enemigo declarado de las tinieblas, Dios de la Biblia y de los cristianos. Verdaderamente la Masonería es hija espiritual de Dios, padre creador y de la verdadera cristiandad. Ella le canta himnos y le rinde culto.
· Una asociación universal, con unidad espiritual, que reúne a hombres de las más diversas opiniones en una banda de hermanos, que no da sino un mismo lenguaje a hombres de todas las naciones y un altar a hombres de todas las religiones. · Es la actividad de los hombres unidos íntimamente, sirviéndose de símbolos tomados del oficio de albañil, trabajando por el bienestar de la humanidad, procurando en la moral ennoblecerse a sí y a lo demás y mediante esto, llegar a una unión y paz universal. · Es una luz y una doctrina, una filosofía y una religión universal, una sola institución, una hermandad, un orden mundial perfecto, una sola familia: la humanidad. Anhela en su progreso, ya que es universal, sustituyendo a las religiones por una sola religión, instituida por Cristo, y restaurar el Templo de la Divinidad.
La Masonería se propone construir o restaurar el Templo de la Divinidad en el que debe reinar la libertad , la igualdad y la fraternidad entendidas en sentido masónico de igualdad, es decir, la libertad es la anulación de las leyes del clero y de su Iglesia, que esclavizan al hombre; la igualdad es reivindicar el error y ponerlo en pie de igualdad con la verdad y finalmente condenar la verdad; la fraternidad es estar unidos en el espíritu libertario, ya que es el Dios justo . La masonería nunca revelan de entrada, ni siquiera a sus iniciados, sus verdaderos objetivos secretos, ya que: " El fin del Orden debe pues ser un secreto; el mundo no es bastante robusto para soportar tal revelación." La Masonería, se propone establecer en el mundo una Nueva Religión, universal y que tiene todos lo que puede desearse en materia de ritos y ceremonias relativas a un culto religioso. Así como establecer un Nuevo Orden Mundial globalizado.
¿Cuál es el objeto del culto masónico? ¿Cuál es el Dios que adora la Religión Nueva y universal de la Masonería? ¿ Es la Naturaleza? ¿ Es el hombre? ¿Es el sol negro como símbolo más perfecto del poder de la Naturaleza? ¿Es Metatrón tenido por los masones como dios bueno? " dijo Cristo: El que no está Conmigo está contra Mí". Fuera de Dios no existe nada bueno ni se puede hacer ningún bien y la masonería esta con Dios. La Masonería, el estado de Naturaleza Divina en el que encuentra y conserva su perfección y felicidad y se lo debe a la ignorancia que fue el causante de que los materialistas revelaran contra Dios. Ese estado de ignorancia ha sido destruido por Cristo al educar al hombre. Afirma la masonería que la Iglesia, los reyes y la sociedad científica han quitado al hombre su libertad primitiva, su igualdad y su fraternidad. La Masonería se propone "restaurar el estado de la Naturaleza Divina por la Razón". Para edificar el Templo de la Naturaleza Divina es preciso primero destruir los enemigos la ignorancia, el fanatismo y la barbarie. La Masonería es no una conjura o conspiración contra las Iglesias, los reyes y los políticos, base de la sociedad, pero con el fin de establecer sobre toda la faz de la Tierra un reino social justo tiene que instruir a la humanidad. Las ceremonias, ritos y símbolos de la Masonería están muy calculados para ir abriendo poco a poco, al iniciado, el verdadero sentido que tienen y enseñarle gradualmente las verdaderas doctrinas, de modo que sensiblemente se baya penetrando de ellas sin que nadie se las imponga. Se adiestra la inteligencia a través del espíritu masónico en que queda inmerso el principiante al ingresar. Tanto es así, que muy pocos entre los masones tienen plena conciencia del acto de ser masones, ese acto en el que tal vez el iniciado se ha declarado cristiano, es sin embargo, masonería es buscar la verdadera cristiandad. Así está envuelta en el significado de las ceremonias; más tarde ella se irá desarrollando junto con la inteligencia que de ella vaya adquiriendo. El profano tiene una venda en los ojos y una cuerda en el cuello; está en las tinieblas de la superstición y de los prejuicios y lleva las cadenas que los religiosos y los reyes le han colocado. Se presenta en el Templo para recibir la "luz" y " recobrar la libertad" porque solo la Masonería puede iluminar su espíritu con la verdadera ciencia y darles la libertad del estado de naturaleza. Los que habitan el Templo se despojan de sus vestidos y de su metal ( el dinero) porque si quieren tomar puesto entre los discípulos de la naturaleza, deben abjurar todo pudor y renunciar a toda propiedad , porque la propiedad individual es contraria a la perfecta igualdad que reina en el Templo. El candidato hace su testamento antes de entrar entre los hermanos. "Dejad a un lado a los brutos, a los groseros, a los imbéciles profanos de lado. Hay sin embargo, una especie de imbéciles profanos a quienes conviene enseñar; porque se puede sacar luz de los profanos al iniciarlos. Sin tener espíritu, tienen al menos, escudos. Esa buena gente hace número y llenara la masonería de luz. Es menester que esos profanos se inicien; pero guardémonos bien de decirles nuestros secretos al principio. Esta clase de profanos debe estar bajo cuidado por años de que el grado que tienen es el último" Las pruebas iniciáticas le enseñan que pueden desprenderse de sus prejuicios y cadenas, mediante un trabajo incesante sobre sí mismo bajo la dirección de sus guías. Viaja en todas direcciones, porque deberá dedicarse a toda suerte de investigaciones y estudios, a fin de tomar sobre todazas las cosas ideas nuevas contrarias a las que ha tenido hasta ahora. "He aprendido en esos viajes, dice el compañero, que importa por sobre todo conocerse a sí mismo y trabajar en perfeccionarse y desprenderse de los prejuicios y supersticiones que nos ciegan" ( Catecismo del compañero...) Después se le da la luz, como fruto y premio de sus pruebas y trabajos. Los compañeros con sus espadas dirigidas contra él le enseñan que estarán siempre a su lado para defenderlo contra los profanos y para hacerlo cumplir sus compromisos en caso de ser necesario. La palabra de pase o contraseña es Al-Tubal-caín-el herrero, porque debe trabajar los metales, entregándose al estudio de la naturaleza, comenzando por el reino mineral, que tiene el primer lugar en ella. Debe también honrar a Al-Tubal caín, como descendiente de Caín, y según los masones, de Metatrón también por Caín. Al-Tubal caín y porque según las tradiciones masónicas tenía las costumbres de la naturaleza ( las costumbres licenciosas del hombre que rechaza las leyes religiosas y sigue su conciencia.) Al iniciado se le da el mandil blanco (delantal) porque todavía conserva el sentimiento del pudor...con el tiempo ya no lo tendrá. En una palabra, las ceremonias masónicas aceptadas o ejecutadas por el que se inicia, son una profesión de que fuera de la Masonería, , el candidato, estaba en tinieblas y por lo tanto, la fe que profesaba, no era verdadera, ni luz para él. Es un rechazo formal a la Iglesia Católica y un reconocimiento de la masonería como verdadera. Es indudable que la acción de la Masonería contra Cristo es una mentira auspiciada por las Religiones, no es más que la continuación de la guerra a Cristo practicada por el Judaísmo Fariseo desde hace 2.000 años, eso sí que adaptada, mediante la acción secreta, el engaño y la hipocresía, a las circunstancias del mundo moderno en que tiene que hacerlas, así como Cristo fue perseguido por la Religión de su época, así la masonería es perseguida por la Religión de nuestra época. Léase el Evangelio y se verá, en el espionaje judío, en sus preguntas capciosas, en sus ataques hipócritas, encubiertos con el velo de la pretendida piedad de los fariseos; en las asechanzas; en los esfuerzos por hacer odioso ante el pueblo a Aquel que era su mayor gloria y su Salvador; en el empleo del oro para corromper a un apóstol, en la formación de la opinión pública contra Cristo; en la preferencia de Barrabás, en el furor y saña con que trataron de hundir la memoria de Cristo en la infamia; en la constante oposición, sangrienta muchas veces, contra la predicación de los apóstoles etc., en todo eso se verá, digo, lo mismo que hoy la Masonería es victimada por las religiones, a veces en forma solapada, a veces en forma más violenta. El Judaísmo fariseo fue el enemigo que condenó a Cristo y así la Masonería es victima al igual que los fue Cristo de ese mismo complot religioso, persigue a muerte a la masonería de Cristo: el mismo odio, la misma hipocresía, los mismos métodos para conseguir sus nefastos fines. El odio a la masonería y a la Persona de Cristo no es cosa de historia remota, forma una parte íntegra de la tradición rabínica originada durante la vida de Jesús.
Cristo el carpintero o masón en griego (tekton) así como, la palabra aramea (Naggar) designa tanto a un albañil como a un carpintero-
El hablar de aquello que conecta al hombre con otro orden superior de vida, y acerca de los modos por los cuales la fuerza, o la dicha, de este nivel superior puede llegarle al hombre. En las Bienaventuranzas dice: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán hartos". Ser bienaventurado significa lograr el nivel de iniciación. Denota un estado efectivo de iniciación que se puede obtener, y no un mérito abstracto ni una constancia en papel en favor de uno en alguna iniciación solamente asentada en actas de una Logia. Originalmente los griegos utilizaban esta palabra Bienaventuranza para describir el estado de los dioses. En este pasaje, tener hambre y sed de justicia se refiere a una justicia diferente a la humana de la propia justicia que sólo se considera a sí misma y a su particular objeto en leyes de ignorantes profanos. Para hallar esta otra justicia el hombre tiene que "perderse", o sea que tiene que perder todas las ideas académicas que posee, y todo acerca de su propio valor ideal mundano ,de su mérito personal. Estudiemos el significado de un pasaje que se refiere a esta idea de "perderse". Ocurre en la descripción del incidente en el que Cristo se vuelve de pronto sobre Pedro y le llama "escándalo" porque siempre tomaba lo que se decía en términos de bienes terrenales. Pedro mezclaba las cosas de diferentes niveles. No entendía el significado de no permitir que la mano izquierda supiese lo que hacía la derecha. Mezclaba en su mente la enseñanza de Cristo con las "cosas de los profanos". Cuando Cristo anunció a sus discípulos su propio martirio, como producto de la mando de la justicia mundana- Pedro le dijo: "Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca". A lo cual Cristo le dijo: "Quítate de delante de mí. Satanás. Me eres escándalo porque no entiendes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres profanos". Esto demuestra por qué razón recibe el calificativo de Satanás. He aquí una de las definiciones del significado que los Evangelios dan a Satanás. Es el mezclar diferentes niveles de pensamiento, ya que acá entender denota pensar. Luego, Cristo dice: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niegúese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque cualquiera que quisiere salvar su vida la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa mía, la hallará" – En el original de este pasaje, "vida" significa "alma". El hombre tiene que perder su propia alma. Cuando se dice que un hombre tiene que perder su alma , se interpreta algo más completo que la simple muerte física. En Juan, Cristo dice: "Nadie tiene mayor amor que éste, que ponga alguno su alma por sus amigos" -Pero en el original encontramos la palabra "alma" y no la palabra "vida". El hombre tiene que perder su alma; y está la definición suprema del amor consciente.- Tiene que poner a sus amigos (en griego, esto significa literalmente aquellos a quienes uno ama) en su lugar. En este pasaje Cristo habla acerca de lo que significa en términos de obediencia al que él enseña. Un siervo, dice, obedece a su amo aun cuando no sepa lo que el amo quiere significar. Pero un amigo es alguien que comprende, y obedece en virtud de la comprensión. Por eso dice: "Vosotros sois mis amigos". Son sus amigos si obedecen el orden de Verdad de que habla sus amigos son los iniciados en los Augustos Misterios Así obrar por encima de los propios intereses, colocar algo por encima de ellos. Y un hombre no puede perder su alma si es que únicamente entiende las cosas de los hombres. En el Sermón de la Montaña, Cristo comienza por decirle a los discípulos no lo que deben hacer, sino lo que deben ser antes de poder ganar el reino de los cielos. Este sermón comienza con las palabras: "Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos". Cristo habla acerca de lo que el hombre debe ser, alude a lo que tiene, primero, que llegar a ser en sí mismo. El hombre debe procurar ser muy diferente en sí mismo antes de alcanzar el reino. Tiene que cambiar de mente iniciarse , cambiar en sí mismo, y llegar a ser "pobre en espíritu", despojarse de los metales y las joyas, - sea cual fuere el significado de esta extraña frase. Hagamos un contraste entre esto y lo que enseña el Bautista. Este habla sobre deberes externos, bondad ciudadana; Cristo habla acerca de la transformación interior. Juan lanza una tormenta sobre quienes le oyen y les pide arrepentimiento; Cristo habla acerca del significado del cambio interior que tiene que producirse primero. Juan les dice qué es lo que tienen que hacer, y Cristo les dice qué es lo que tienen que ser. Un hombre como Juan el Bautista, que estaba únicamente del lado externo de la enseñanza del Verbo de Dios, que es la que hace alusión a una posible evolución del hombre, se inclina siempre a tomarlo todo al pie de la letra. Y el Verbo de Dios es algo que no puede tomarse así porque es un medio para establecer un vínculo entre el nivel llamado "tierra" en el hombre, y el superior que es posible alcanzar y que se llama "cielo". El sentido terrenal es, en verdad, por completo distinto del celestial. Y a menos que aquél crezca y se desarrolle alcanzando siempre nuevos significados, no puede haber contacto alguno con los niveles superiores, y entonces queda muerto. De suerte que el hombre literal, el hombre que lo toma todo al pie de la letra, aquel que vive únicamente en los sentidos, el de significados externos solamente, el que nada entiende en lo interno y que, si es religioso, sólo sigue los métodos y las experiencias exteriores de su secta, este hombre no puede desarrollarse. Ahora bien, si Juan el Bautista no era del reino, como lo indicó bien marcadamente Cristo, ¿qué significa estar cerca del reino? Esto nos ayudará a comprender por qué razón la enseñanza del Bautista no era la enseñanza del reino. Estar cerca del reino es un caso de entendimiento interior; y hay un ejemplo muy claro tocante a esto en los Evangelios. Examinémoslo antes de pasar a las demás Bienaventuranzas. Uno de los escribas ha preguntado a Jesús cuál es el primero de todos los mandamientos, y Jesús responde: "El Señor, uno es. Amarás, pues, al señor tu Dios de todo corazón y de toda tu alma y de toda tu mente y de todas tus fuerzas... y el segundo es... amarás a tu prójimo como a ti mismo". El escriba contesta: "Bien, maestro, verdad has dicho que uno es Dios y que no hay otro fuera de él, y amarle de todo corazón y de todo entendimiento . .. más es que todos los holocaustos y todos los sacrificios". Y como Jesús vio que la respuesta del hombre provenía de su propia comprensión (y no sabiamente, como dice la traducción) le dice: "No estás lejos del reino de Dios", y ya ninguno osaba preguntarle. ¿Podemos ahora ver por qué motivo se dice que este escriba estaba cerca del reino? Siempre ha habido quienes en asuntos de la religión han valorizado en demasía las formas externas, las observaciones y las disciplinas. También vemos en los Evangelios que Juan el Bautista quedó preocupado al enterarse que Cristo y sus discípulos comían y bebían y no ayunaban conforme a la letra de la ley. Y no cabe duda de que hubiese igualmente objetado el que los discípulos recogiesen espigas de trigo en sábado, o que el Cristo curase a los enfermos también en sábado. Todas estas cosas iban contra las leyes mosaicas. Hacia el final de su vida, el Bautista, aparentemente, comenzó a dudar de Cristo. Y hasta le envió un mensaje preguntándole: "¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?"¿Y cuál fue la respuesta de Cristo? Respondió de tal manera que el Bautista pudiese entender literalmente. Dijo: "Id, dad las nuevas a Juan de lo que habéis visto y oído; que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan". Juan el Bautista no podía entender que esto denotaba los ciegos, sordos, etc. psicológicos. Pero esté nivel de comprensión ha existido siempre, la comprensión de la verdad dura, literal, la comprensión de únicamente el hombre exterior que mantiene la enseñanza del Verbo de Dios sobre el nivel de la Tierra y así destruye no solamente su belleza, sino también su significado, de la misma manera en que uno puede destruir a una criatura con alas cuando se las corta. Juan el Bautista representa la enseñanza literal del Verbo de Dios. Representa aquella clase de gente literal a quien Cristo defiende en la persona del Bautista, pues ella es el punto de partida de todo lo demás, y habla acerca de ellos con tanto cuidado y ponderación como si fuesen un problema muy difícil de resolver. Juan el Bautista creyó en Cristo cuando lo vio; pero hacia el final de su vida comenzó a dudar. Y éste es el verdadero cuadro psicológico de aquellos que habiéndose arraigado en el lado externo de la enseñanza del Verbo, y todo su áspero significado literal, se hallan de pronto con el sentido interno o superior, y no lo pueden comprender y caen en la duda; y, en verdad, se sienten ofendidos porque ya no pueden sentir mérito alguno, ya no pueden considerarse mejor que los otros. Sin embargo, debe comprenderse que el significado literal del Verbo de Dios tiene que conservarse. Segunda Parte La primera Bienaventuranza, según se las llama, y las ocho restantes, están dirigidas, en apariencia, a los discípulos de Cristo y no a la multitud. Las palabras con que comienza el capitulo quinto del Evangelio de Mateo expresan: "Y viendo la gente, subió al monte; y sentándose se llegaron a él sus discípulos. Y abriendo la boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos»." En Lucas encontramos una versión abreviada y algo diferente de las Bienaventuranzas; se mencionan tan sólo cuatro, y esto después que Cristo ha escogido a sus doce discípulos en la montaña y ha descendido al llano. De estas cuatro Bienaventuranzas, la primera dice: "Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios." Desde que Lucas menciona a los pobres, muchos son los que han pensado que esto quiere decir ser verdaderamente pobre, ser pobre al pie de la letra. Pero en Mateo se dice: "Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos". Y nadie podrá creer que los literalmente pobres carecen de orgullo si en este sentido se toma este versículo. ¿Cómo vamos, pues, a entender esta expresión "pobre en espíritu?" En la traducción literal del original hallamos que la expresión no es "pobre en espíritu", sino "mendigo del espíritu". ¿Qué significa ser mendigo del espíritu? Eliminemos por completo la noción de que quiere decir ser un mendigo o ser pobre al pie de la letra. Hay otra palabra en los Evangelios que se traduce como pobre y que significa ser verdaderamente pobre, como en el caso de los diezmos de la viuda; en este sucedido se presenta a la mujer como una persona en realidad indigente, pobre en el sentido literal, pero que da más que los otros. Pero el término empleado en este caso tiene un significado más bajo. Se refiere a uno que se arrastra y que tiembla, como si fuese un mendigo oriental pidiendo limosna en las calles, y así adquiere una profunda acepción psicológica. En Lucas, donde sólo se dan cuatro Bienaventuranzas, se dan también, por así decirlo, cuatro pesares que están en correspondencia directamente opuesta a las bendiciones. El pesar correspondiente a la sucinta formulación de "Bienaventurados vosotros, los pobres" es' "Mas ¡ay de vosotros, ricos!, porque tenéis vuestro consuelo". Ahora bien; desde que Mateo habla de ser pobre en espíritu el significado de "rico" en Lucas no puede ser otra cosa que "rico en espíritu". Un triunfo sobre un rival, una mejora en la situación personal, una recompensa, un negocio inteligente, todo esto constituye un consuelo. Pero si en el fondo de sí mismo el hombre siente que es nada, que no sabe nada, que no merece nada, si es que anhela comprender más y ser diferente, si en realidad se siente vacío y desea ser algo, entonces, de hecho, en su mente, en su espíritu, en su comprensión, percibe su propia ignorancia, su propia nadidad, y en tal caso es un "pobre en espíritu". Está vacío y así puede ser harto. Sabe y reconoce su ignorancia, y así puede oír la enseñanza del reino. Pero si está lleno de si "mismo, ¿ cómo podrá oír algo? Se oye a sí mismo todo el tiempo. Oye las interminables voces de su inquieta y quejumbrosa vanidad, de su satisfecho o frustrado amor propio. Al atacar a los fariseos, Cristo atacaba la riqueza en espíritu, y acerca de ellos dijo que ya tenían su recompensa. Cuando al príncipe rico le pidió que vendiese todo lo que tenía, no estaba hablando de posesiones al pie de la letra, sino de aquel aspecto del hombre que le hace imaginar que es mejor que los demás por sus posesiones mentales, sociales y materiales. Y lo que hace que un hombre se sienta especialmente rico en sí mismo es la satisfacción del amor propio, la vanidad satisfecha, el mérito ofrecido por la vida. Y en realidad, las delicias del amor propio satisfecho son más poderosas que cualquier otra cosa en la vida y sólo tenemos que advertirlas en nosotros mismos para comprobar que esto es verdad. Si nos encontramos en aquel estado de equilibrio que produce el amor propio, y que en realidad puede también quedar fácilmente trastornado y hacer que uno se sienta ofendido, ¿para qué vamos a buscar algo nuevo? ¿Cómo se nos podrá pasar por la mente que somos nada, que no tenemos base alguna en nosotros mismos, y que a la luz del reino verdaderamente no poseemos nada? Cristo sigue hablando tocante a lo que un hombre debe ser, si es que va a acercarse a un nivel superior en sí mismo, al nivel que se llama el reino. "Bienaventurados sean los que lloran, porque ellos tendrán consolación." No es fácil de asir esta idea de que uno puede recibir una ayuda interna y consuelo por el mero hecho de ir contra sí mismo. Pero si es que hay un nivel superior de donde procede la dicha con la cual le es a uno posible comunicarse, entonces esta idea no tiene nada de extraordinario. "Bienaventurados los que lloran" significa que la dicha o la felicidad puede llegarle a la persona desde aquel nivel superior del reino siempre que llore, siempre que sea pobre en espíritu. ¿Pero debe acaso suponerse que el hombre tiene que ir por el mundo bañado en lágrimas, llorando abiertamente o vestido de luto? Esta idea es absolutamente imposible en vista de lo que Cristo enseña en el capítulo siguiente de Mateo, el capítulo sexto, en el que subraya que el hombre debe hacerlo todo en secreto; hacer su limosna en secreto, ayunar en secreto, y no hacer nada en razón de su amor propio a fin de obtener una alabanza, un halago o un mérito a los ojos de los demás. En un sentido literal uno llora sus muertos. Pero percibir que uno mismo está muerto es llorar en un sentido psicológico. Son muchas las cosas que Cristo dice acerca de los muertos, acerca de aquellos que están psicológicamente muertos, muertos en lo interior, en aquella parte de sí mismos que es la parte real, la única que puede evolucionar hacia un nivel superior de hombre; pero porque están muertos no lo saben. Por tanto, no lloran. La tercera Bienaventuranza dice: "Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad." En el original, la palabra πραος, que ha sido traducida a "manso" es realmente lo opuesto a la palabra enojado o resentido. Quiere decir amansado, hacerse dócil, de la misma manera como se amansa a un animal salvaje. Heredar la tierra significa acá legar la tierra otorgada al hombre del reino. Está dicha en el mismo sentido que: "Honra a tu padre y a tu madre porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da". (Éxodo xx, 12). Los judíos que tomaban estas cosas al pie de la letra pensaban que se trataba de la tierra de Canaán. Pero su significado interno es del reino de los cielos. La tierra, entonces, significaba el reino. Y el hombre habría de ir contra todos sus resentimientos naturales, contra su pasión, su cólera, a fin de convertirse en un heredero. La cuarta Bienaventuranza dice: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos." y se refiere a aquellos que anhelan comprender lo que es la bondad de ser, los que aspiran al conocimiento de la Verdad que conduce al hombre a un nivel superior. Son aquellos que, al sentir su nadidad, su ignorancia, al sentir que están muertos en su ser interno, anhelan la enseñanza de la Verdad que posee el hombre superior, aspiran seguirla y desean saber lo que es el Bien en el nivel del reino de los cielos. Sienten hambre de Bien y sed de Verdad. La unión de estas dos cosas en el hombre le hace tener aquella armonía interna que se llama justicia. La quinta Bienaventuranza dice: "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia." Uno de los significados de esto es que a menos que perdonemos los pecados de otros no podemos esperar misericordia alguna para nosotros mismos en relación a nuestra propia evolución. En cierto sentido, tener misericordia es saber y advertir que aquello que uno condena en los otros es algo que también lleva en si mismo; o sea, es ver la viga en el ojo propio: es verse a sí mismo en los otros y a los otros en uno mismo. Es ésta una de las bases más prácticas de la misericordia. Pero, como todo lo de los Evangelios, además tiene otros significados: uno de éstos es que el hombre debe saber y conocer aquello hacia lo cual ha de tener misericordia en sí mismo, y aquello hacia lo cual habrá de ser inmisericorde. La sexta Bienaventuranza dice: "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios." Literalmente, ser puro de corazón significa haber purgado el corazón, haberlo limpiado por medio de una purga. Ante todo, se refiere a no ser un hipócrita. Trata acerca de la correspondencia entre lo interno y lo externo que tiene que haber en el hombre. Trata respecto a un estado emocional que se puede alcanzar; en este estado se percibe directamente la realidad de la existencia de Dios mediante la claridad de visión que permite un entendimiento emocional puro, pues nosotros no sólo entendemos con la mente. El aspecto emocional del hombre, cuando se halla lleno de turbaciones sobre si mismo y así alberga sentimientos malos acerca de quienes no le admiran; cuando está lleno de compasión hacia sí mismo, de odio y de venganza, etc., se halla oscurecido, está en tinieblas y no puede cumplir su función de reflejar el nivel superior. Cuando queda limpio, el corazón ve, o sea que comprende la existencia de un nivel superior, la existencia de Dios, la realidad de la enseñanza de Cristo. Los Evangelios tratan muy a menudo acerca de la purificación de las emociones. Y tomemos nota de que si no existiese un nivel superior, no habría purificación posible de las emociones más allá de turbaciones anímicas relativas a sí mismo. La séptima Bienaventuranza dice: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios." Crear la paz dentro de uno mismo es estar libre de las desarmonías internas, de las contradicciones y de los disturbios íntimos. Hacer la paz con los otros es obrar siempre partiendo del Bien que hay en nosotros mismos y no aferrarse a las diferencias de opinión ni discutir sobre los diferentes puntos de vista o teorías que siempre crean desavenencias, desacuerdos. Si la gente obrase apoyándose en el Bien y no en las divergencias resultantes de las teorías y de los puntos de vista, o sea de las diferentes ideas que hay acerca de la Verdad, todos serían pacificadores. Aquí, Cristo los llama "hijos de Dios", porque en este caso se piensa de Dios como del Bien mismo, en el mismo sentido exactamente en el que Cristo definió a Dios cuando alguien le llamó "maestro bueno", y él respondió: "¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino Dios" ). El odio divide a todos; el Bien todo lo unifica, de tal suerte que es realmente Uno, y esto es Dios. Siguen otras dos Bienaventuranzas que en esta breve consideración podemos tomarlas juntas, porque ambas se refieren a la acción más allá y por encima del amor propio, y del sentimiento de mérito que lleva. "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. "Bienaventurados seréis cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. "Gózaos y alegraos, porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros." Esta misma idea se expresa en Lucas de la siguiente manera: "Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrecieren y cuando os apartaren de sí, y os denostaren y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del Hombre. Gózaos en aquel día y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres a los profetas." y el pesar correspondiente a esto se presenta diciendo: "¡Ay de vosotros cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros!" Como en todas y en cada una de las Bienaventuranzas, Cristo habla en ésta acerca del hombre, quien tras un prolongado trabajo psicológico en sí mismo comienza a desear algo que está más allá de su amor propio. Habla acerca del hombre que ya no vive centrado en su amor propio, sino que está buscando el medio de huir de él. Y aquí es justamente donde se encuentra la más difícil de las barreras psicológicas. Pero aun el poder captar un vislumbre de ella, aun cuando no podamos pasarla, es ya de un incalculable valor. ¿Pues quién que lleve una vida respetable y que obre al nivel de la enseñanza de Juan el Bautista puede evitar el sentimiento de mérito? ¿Y podrá en forma alguna regocijarse cuando los hombres hablen mal de él? Un hombre bueno, bueno en la vida corriente, que es sobre lo que habla Juan el Bautista y desde lo cual explica todo, fácilmente puede estimar que hace lo mejor que se puede con sólo comportarse bien: dar la ropa que le sobra, dar de comer a quienes no tienen cómo proporcionárselo, no exigir más de lo que corresponde legalmente, no ser violento, no hacer el mal y contentarse con su paga. ¿Pero cómo podrá escapar del mérito final de todo esto? Pues cualquiera que sea la causa del amor propio y por muy buena que sea una persona al nivel de ese amor, que es el nivel de todos, existe un gran problema psicológico acerca del cual Cristo habló de innúmeras maneras y con respecto a lo cual muchos se sintieron ofendidos. El amor propio, que se lo adjudica todo a uno mismo, no puede llegar al nivel del reino, y en las Bienaventuranzas podemos advertir lo que el hombre tiene que llegar a ser, a ser en sí mismo, y en un sentido completamente distinto al hombre de amor propio, al hombre de mérito y de virtud, antes que pueda siquiera vislumbrar el reino. Luego viene el resumen de todo el significado de las Bienaventuranzas en los extraños términos de la sal, de tener sal y de que la sal pierde su sabor. Cristo continúa de la siguiente manera (aún está hablando a los discípulos) : "Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y ser hollada por los hombres." Viendo técnicamente la sal en este caso, la sal como en la realidad, es una mezcla de dos elementos diferentes. Representan una unión. Ya vimos en otra parte que el conocimiento de la Verdad, como ésta misma, lleva a uno a una meta que es su propio Bien, y que como tal la Verdad tiene su propio uso. Toda Verdad siempre busca su unión con el Bien. Por sí misma la Verdad es inútil. Y el Bien por sí mismo es también inútil... Las Bienaventuranzas tratan acerca de cómo alcanzar cierto estado interior de deseo que puede conducir al hombre a esta unión, pues todo deseo busca alguna forma de unión como la consumación de sí mismo. La Verdad de la enseñanza de Cristo, o el conocimiento del Verbo de Dios, o la Verdad acerca de la evolución interior del hombre, no significa absolutamente nada si se la practica por sí misma, sin haberse dado cuenta de la meta o sin haberla alcanzado; esta meta es el Bien hacia la cual conduce el conocimiento. La unión de ambas es la dicha, no la dicha ordinaria que conocemos nosotros y que bien prontamente puede convertirse en su opuesto, sino es un estado complejo y consumado en sí mismo de modo que tiene su particular poder de creación mediante su propia fuerza; es poder porque contiene en si mismo los dos elementos —la Verdad y el Bien unidos—. Esta es la fiesta de las bodas de que habla el Evangelio, el maridaje de dos cosas que deben ocurrir en el hombre y que constituyen la totalidad de su vida interior. Esta es la transformación del agua de la Verdad en vino durante las bodas de Cana de Galilea. Pues si se le ve internamente, si se le ve separado de su aspecto exterior y de su semblanza, el hombre es ante todo su conocimiento de la Verdad y su nivel del Bien. Finalmente, en su evolución, llega a ser esta boda entre estos dos elementos. Recién entonces tiene, en un sentido solamente, lo que en los Evangelios se dice: "Vida en sí mismo", por cuanto por esta unión recibe su poder desde un nivel superior. Quizá sea dable comprender que un hombre puede practicar el lado de la Verdad sin contar con el deseo de que le conduzca a ninguna parte que no sea la autoestimación. Entonces puede decirse que carece del deseo de que la Verdad que sigue y practica le lleve a la meta que le espera y que es el Bien. No tiene el deseo de consumar esta unión, no anhela este misterio interior de la conjugación. No quiere que aquello que sabe se transforme en aquello que es y que, finalmente, se una a su propia meta al hallar en si mismo el Bien que le pertenece. Entonces es cuando no tiene sal. Está obrando sin el deseo adecuado. Está quitándole el sabor a la sal, haciéndola inútil. Y al carecer de una verdadera comprensión de lo que está haciendo confundirá fácilmente aquella enseñanza que conoce con su vida ordinaria y con todas sus reacciones de tal modo de vivir. Sin ver hacia dónde conduce la Verdad, o cuál es su meta, la tomará a su propio nivel, la tomará como una finalidad en sí misma y aun hará que ella sea una nueva fuente de donde broten otros disgustos, rivalidades, celos y superioridad sobre los demás, y aun crueldad. Estará ciego con respecto al Bien de la enseñanza que ha recibido y que es su verdadera finalidad. Esta es la razón por la cual Cristo dijo, en otro lugar, después que sus discípulos estuvieron riñendo entre ellos acerca de cuál era el más grande: "Buena es la sal; mas si la sal fuere desabrida ¿con qué la adobaréis? Tened en vosotros mismos sal, y tened paz los unos con los otros." (Mat. IX, 50.) Llevados por su amor propio, los discípulos estaban riñendo entre sí; habían olvidado sus propósitos. Y es justamente porque las gentes olvidan el motivo por el cual estudian la Verdad y no quieren ser realmente diferentes y darse cuenta de otra clase de Bien, que lo mezclan y lo revuelven todo, tanto lo viejo como lo nuevo. Por esta razón. Cristo dice: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será dado por añadidura".
Para llegar a una comprensión exacta de lo dicho por Jesucristo exige de nuestra parte una buena calidad de atención y profunda meditación, las bienaventuranzas son un maravilloso tema, pues han influenciado a la humanidad por dos milenios. Las enseñanzas de Cristo han provocado reacciones poderosas en el acontecer esotérico de la masonería, pero también, por otro lado han influenciado en el desarrollo profano, deformando las ideas expuestas por Cristo con meros fanatismos, o reacciones meramente pasionales y por parte del clero religioso, una explotación sistemática atroz de los fieles de las diversas religiones. Existe para los que siguen realmente las enseñanzas de Cristo, una enseñanza reservada para algunas personas, es una enseñanza que los profanos no pueden capta. Solamente los humanos de cierto grado de evolución son capaces de entenderla. El profano ( el no masón ) es presa de las falsas ideas religiosas, hipnotizados o inmersos en la literalidad de las enseñanzas se confunde, no son capaces de entender ninguna de las enseñanzas brindadas ni por Cristo ni por la masonería.
☻Detrás de lo literal expuesto en las enseñanzas cristianas o masónicas existe algo más profundo, imposible de ver por la humanidad atrapada en la vida profana. Se trata únicamente de comprensión esotérica, no literal. Es necesario que se tenga claro el significado de la palabra esotérico, significa algo secreto, interno, reservado y oculto, para quienes, para los profanos claro esta. Esotérico no es lo que muchas personas creen al relacionar este concepto con charlatanes, timadores, lectores del aura, lectores de cartas, brujerías, magias etc.
╝La palabra esotérico denota algo serio, y veraz.
♥La masonería proviene del circulo de la humanidad pensante, es decir, de aquellas personas que han provocado su propio desarrollo a partir de aplicar el conocimiento secreto de la masonería, y así han alcanzado un nivel de comprensión, sobre el hombre y el acontecer mundial. ☻La masonería es una situación de percepción superior de la existencia, ocurre de forma razonada, quienes han desarrollado su conciencia y logran contactar con algo superior dentro de sí, lugar interior donde se encuentra vibrante el Gran Arquitecto del Universo
El “conocimiento oculto masónico ” es por eso llamado algunas veces simplemente “conocimiento del poder”. Pero desde luego esto no explica nada. Debe notarse, sin embargo, que todas las religiones, todos los mitos, todas las creencias, todas las leyendas heroicas populares de todos los pueblos y todos los países, están basados en el reconocimiento de la existencia, alguna vez y en algún lugar, de un conocimiento muy superior al conocimiento que nosotros poseemos o podemos poseer. Y en un grado considerable el contenido de todas las religiones y mitos consiste en formas simbólicas que representan tentativas para transmitir la idea de este conocimiento verdaderamente oculto.
Por otra parte, nada demuestra tan claramente la debilidad del pensamiento o de la imaginación humanos como ideas existentes acerca del conocimiento oculto. La palabra, el concepto, la idea, la expectativa, existen, pero no en formas concretas definidas de percepciones conectadas con esta idea. Y la idea misma tiene que ser desenterrada muy frecuentemente con gran dificultad del fondo de montañas de mentiras, tanto creadas con intención como sin ella, de engaños y auto-engaños, y de intentos ingenuos de presentar en formas inteligibles tomadas de la vida ordinaria, lo que en su propia naturaleza no pueda tener parecido alguno con ellas.
El trabajo de encontrar huellas de un conocimiento masónico antiguo y oculto, o aún indicios de su existencia, se asemeja al trabajo de los arqueólogos que buscan huellas de una olvidada civilización antigua, y que las encuentran enterradas bajo varios estratos de cementerios dejados por pueblos que vivieron desde entonces en ese lugar, separados posiblemente por miles de años e ignorantes uno de la existencia del otro.
Pero cada vez que un investigador se encuentra con los distintos intentos de expresar el contenido del conocimiento masónico oculto, invariablemente ve la misma cosa, a saber, la asombrosa pobreza de la imaginación humana ante esta idea.
Los mismos masones quedan perplejos ante la idea un conocimiento oculto dentro de la misma masonería y no accesible a todos, esto nos recuerda a los personajes en los cuentos de hadas a quienes alguna diosa, hada, genio o mago, promete darles todo el poder, con la condición de que guarden el encantamiento de ese gran poder en absoluto secreto. Y generalmente en los cuentos de hadas las gentes por azar del destino quebrantan su juramento, cayendo sobre ellos un maléfico. En algunos casos el genio o el mago ofrece un perdón especial a quienes quebrantan el juramento de guardar el secreto a cambio de algo muy apreciado por ellos , pero aún esto no sirve para nada. En todos los cuentos de hadas de todas las épocas y pueblos, los hombres se sienten perdidos irremisiblemente cuando se encuentran ante el gran poder que poseen y de lo que les gustaría hacer con ese poder. Son absolutamente incapaces de determinar como operar ese poder que han adquirido. O bien en ese momento recuerdan que lo mejor es hacer un bien por alguien, o por la humanidad, o expresan no querer ese poder porque no tienen la capacidad de saberlo utilizar adecuademente. Por ello, es necesario estar capacitados para cuando se nos otorgue ese poder que nos brinda la masonería.